El precio del mañana: una película que cuestiona el valor del tiempo


El precio del mañana: una película que cuestiona el valor del tiempo

El precio del mañana es una película de ciencia ficción estrenada en 2011, dirigida por Andrew Niccol y protagonizada por Justin Timberlake y Amanda Seyfried. La trama se sitúa en un futuro distópico donde el tiempo es la moneda de cambio y las personas solo viven hasta los 25 años, a menos que consigan más tiempo mediante el trabajo, el robo o el juego.

La película plantea una crítica social a la desigualdad económica y la explotación laboral, al mostrar un mundo dividido en zonas horarias donde los más ricos pueden vivir eternamente y los más pobres mueren jóvenes. El protagonista, Will Salas (Timberlake), es un trabajador de una fábrica que vive al día, hasta que recibe una donación de un siglo de vida de un desconocido que se suicida. Con ese tiempo extra, Will decide cruzar a la zona más rica para intentar cambiar el sistema, pero se convierte en un fugitivo perseguido por los guardianes del tiempo, una especie de policía que controla el flujo de tiempo. En su huida, secuestra a Sylvia Weis (Seyfried), la hija de un magnate del tiempo, y juntos se convierten en unos modernos Robin Hood que roban tiempo a los ricos para dárselo a los pobres.

El precio del mañana es una película que cuestiona el valor del tiempo y cómo lo usamos. ¿Qué haríamos si tuviéramos todo el tiempo del mundo? ¿Qué haríamos si nos quedara poco tiempo? ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por vivir más? Estas son algunas de las preguntas que plantea esta obra que combina acción, romance y reflexión.

La película también explora el concepto de la inmortalidad y sus consecuencias. ¿Es realmente deseable vivir para siempre? ¿Qué sentido tiene la vida si no hay muerte? ¿Qué efectos tiene la inmortalidad en la psicología, la ética y la sociedad? El precio del mañana muestra los riesgos de una vida sin límites, donde el aburrimiento, la apatía y la corrupción se vuelven comunes. Al mismo tiempo, muestra el valor de la vida cuando se vive con intensidad, con pasión y con propósito.

El precio del mañana es una película que nos invita a reflexionar sobre el tiempo que tenemos y el que queremos tener. Nos hace pensar en cómo usamos nuestro tiempo y cómo lo compartimos con los demás. Nos hace cuestionar el sistema en el que vivimos y las injusticias que genera. Nos hace soñar con un mundo mejor donde el tiempo sea un derecho y no un privilegio.

La película tiene un estilo visual que refleja el contraste entre las diferentes zonas horarias. La zona pobre es oscura, sucia y caótica, mientras que la zona rica es luminosa, limpia y ordenada. Los colores, la iluminación y la ambientación ayudan a crear una atmósfera de opresión o de libertad, según el caso. La música también acompaña a la narración, con temas que van desde el rock hasta la música clásica, pasando por el pop y el hip hop.

Los actores realizan unas interpretaciones convincentes y creíbles, transmitiendo las emociones y los conflictos de sus personajes. Justin Timberlake demuestra su versatilidad como actor, pasando de la comedia al drama con naturalidad. Amanda Seyfried muestra su talento como actriz de acción, realizando escenas de riesgo y peleas. Los actores secundarios también cumplen con su papel, destacando Cillian Murphy como el implacable guardián del tiempo Raymond Leon, y Olivia Wilde como la madre de Will Salas.

El precio del mañana es una película que merece la pena ver, tanto por su entretenimiento como por su mensaje. Es una película que nos hace pensar en el tiempo como un recurso valioso y escaso, que debemos aprovechar y distribuir de forma justa. Es una película que nos hace valorar la vida como un regalo y una oportunidad, que debemos vivir con plenitud y generosidad.